Tiempos, por costumbre,
Aquí en la campiña,
Veo las aves peregrinas pasar.
¿A dónde su vuelo acompasado las lleva?
¿Qué ilusión alientan su ansiado batir?
Posible, su última aventura afana,
Allí donde toda vida empieza a existir,
No de hombre, no de ave, no de árbol
Si no, de espíritu sin fin.