miércoles, 25 de enero de 2012

AL AMOR III


A donde fueron los encantos:
Romántico payador
Enamorada serenata
El amante soñador.
A donde tiernas caricias
Promesas  de  los dos
Suspiros en la ausencia
Lágrimas en el adiós…
Ya los cantos dicen nada
No se proclama al amor
Todo es ruido
Brincos fieros
El romance terminó.

AL AMOR II


Que resonante se volvió
Tu nombre:
¡A la orden mi amor!
Dice el tendero.
¡Cierra la puerta mi amor!
El conductor.
¡Cómo estas mi amor!
Saluda el forastero.
Y así torpemente te pronuncian sin valor.
Para mayor ultraje lo dice la canción:
“caricia me despacio, lentamente sin temor…
Que no importa que no sepa ni tu nombre…
Que mañana quizás será otro hombre,
El que este haciéndote el amor…”
¿Será que ya eres pecado?
¡Qué afrenta!
Perdona la torpeza de los seres
Que en su ignorancia te  profanan,
¡Dios es Amor! Ese tu nombre
Lo más sublime del alma humana.

miércoles, 4 de enero de 2012

EL HOY


Pasa la vida inadvertida,
oculta, silenciosa...
Y para cuando despertamos,
perdimos los años rosa.

Un pasado de recuerdo
de tristezas y añoranzas,
un futuro tan incierto
y de locas esperanzas.

Sólo el hoy es la verdad
que la vida me presenta,
y para todo lo cultivado
ya es la hora de cosecha.

Y en esta fiel realidad
que es tan bella y cristalina,
el seguir en pos de Dios
es el ansia que me anima.


SORBO XVII

Estoy sediento de versos
para cantar con el alma,
¿Me pasará lo que al pez?
¡Con sed y lleno de agua! 

AGRADECIDO



¿Por qué naciste ¡oh musa!
en un niño triste,
que de sólo vivir moría?
Nada de amor
ni un solo beso
acongojado
lleno de miedo.
Quiero agradecer tu compañía,
y te regalo, la vida mía...

SORBO XIII
Eres como ella:
si la persigo, huye
si le huyo, me persigue.
Sí, eres como la sombra.

DUDA



Has quedado grabada
en mi corazón,
plasmada en el alma,
y acogida en este tierno amor:
Un mar de besos te abriga...

Entre los dos sólo amor,
tristezas y alegrías es el precio,
si temo perderte:
¡No es vida!
Eso es dolor.

 

DEUDA



Cuando la soledad
se adueña de mi ser,
unas lágrimas y una queja,
hacen renacer lo cruel que fui contigo.
¡Qué tristeza!

¿Será eterno el olvido?
No lo se;
pero justamente no debemos
el perdón,
que no nos dimos...