lunes, 1 de julio de 2013

FRIO EN LA CIUDAD ( Fragmento)


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¿Por qué me interroga mi buena señora,
si le hablo de muerte que vive la gente?
pues en este mundo de un sol candente
es raro sentirse un frío inclemente.
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Fue que ayer tarde anduve en la calle
con ilusión grata de estar con amigos,
cuando sin darme cuenta me encontré:
solo, temeroso, triste y pensativo.

Mirando atento la plaza y el templo
quería plasmar hasta el ruido del viento,
miraba las bocas, los ojos, los gestos...
y quise volar cual ave en invierno.

Un miedo espantoso, me volvía loco
como si viera un mundo de espectros:
Unos lloraban, otros reían
miraban los ojos cual bestia en acecho.

Un viejo de canas tirado en el suelo
con lánguidos ecos clamaba a los cielos:
¡Señor bondadoso, Señor de los buenos
mirad a mis hijos, mirad mis polluelos!

Decía el anciano con lágrimas, triste:
la caridad se acaba, el amor no existe,
se pierde lo humano de todos mis hermanos
el mundo está habitado por fieras temibles.


Y al oír aquel llanto tan triste y tan cierto
se turbó mi alma y guardé silencio,
recorrió a mi cuerpo un terror violento
se heló la sangre y me alejé al momento.


Así es mi señora como se vive ahora
mejor es la casa que una fría plaza,
sólo he querido hablar del frío,
del frío de muerte que vive la gente.

SORBO I
Muy dentro de mí,
el alma.
Muy dentro del alma
tú.
Matemáticamente la proporción es:
Yo soy a lo que mi alma reciba de ti.

SORBO II
Salí a la calle sin prevención alguna,
te miré, y bajando la cabeza
dijiste:¡Buenos días señor!
y hasta hoy te respondo:
¡Muchas gracias mi amor!

DICHA



Dicha es alcanzar lo que se sueña,
es sentir el amor en nuestras venas,
es aún, lo más íntimo de nuestra espera.

Dicha siento yo cuando te miro,
cuando te miro y mi alma delira,
sabiendo que en otros ojos jamás lo alcanzaría.

Dicha hay en el son de tus palabras,
en las estrellas que a la noche baña,
en las aves cuando vierten su canción.

Dicha es para un ser una quimera
que por retenerla su vida diera,
dando gota a gota el corazón.

Mi dicha está representada
en tu ser, mi querida y adorada,
que mi alma buscaba con afán.

MADRE TIERRA

Cieno adusto por el estío
que el hombre sin temor ataca,
por ignorancia o avidez
que al destruirte nos matas.

¡OH Natura! que calcinas
por la desidia humana,
que por elación vana
te atropella y mancilla.

Y por la actitud contumaz
de saña cruel a la madre,
de los hijos que hoy son carne
sólo espectros se verán.

ACUERDO


Vos y yo corazón
Siempre estamos luchando,
Hago lo que no quiero
y lo que quiero no hago.

Y en este inútil batallar
Donde vencer no importa,
Si me derrotas, afliges;
Si te doblego, me matas.

Vos y yo corazón
Debemos hacer un trato,
Cuando te hiera el dolor
Tú sanarás con mi llanto.