Vienes otra vez a mí
después de tu abandono,
¿Que quieres encontrar aquí,
si al partir te llevaste todo?
Nada dejaste
sólo orfandad y vacío,
quedó en mi corazón.
Y hoy al verte acongojada
y arrepentida:
¡Mi herida lastimas!
¡El rencor animas!
y en mi alma siento intenso deseo,
de acabar tu vida.
¡Ilusa! vuélvete por el camino
que tú seguiste un día,
que si ayer ignoraste mis ruegos,
jurando que te quería,
¡Hoy tu presencia me apena,
guiñapo de la triste vía!
Estas crueles palabras
te dije y me alejé,
por este maldito orgullo
¡No sabes cuanto lloré!
Es por mi pensamiento, siempre centrado en tu ser,que te inquietas y preguntas:Por qué estas ansias y esta sed.
sábado, 16 de octubre de 2010
ORANDO
Cierro mis ojos
y centro mi mente en el Creador,
acallo el susurro de mis palabras
cuando siento que se aviva mi corazón.
Y es que Tú Padre amado, no necesitas,
para escucharnos de los idiomas,
pues Tú conoces nuestro pensar
y la sed ardiente que nos devora.
Buscamos con ritos y zalamerías
que Tú nos ames y nos protejas,
no comprendiendo que en verdad
somos Tus hijos con herencia eterna.
Con mi silencio Te voy buscando
y en solitario ante Ti me inclino,
pidiendo humilde y con amor
que me permitas volver Contigo.
y centro mi mente en el Creador,
acallo el susurro de mis palabras
cuando siento que se aviva mi corazón.
Y es que Tú Padre amado, no necesitas,
para escucharnos de los idiomas,
pues Tú conoces nuestro pensar
y la sed ardiente que nos devora.
Buscamos con ritos y zalamerías
que Tú nos ames y nos protejas,
no comprendiendo que en verdad
somos Tus hijos con herencia eterna.
Con mi silencio Te voy buscando
y en solitario ante Ti me inclino,
pidiendo humilde y con amor
que me permitas volver Contigo.
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