jueves, 4 de agosto de 2011

A UNA NIÑA

Dime princesa: ¿Y tu muñeca?
¡Dónde se halla, no está en tus manos!
quizás no oyes como se queja,
¡Mira que llora, ven a su lado!

Las golosinas que te fascinan
si me sonríes te doy de a miles,
tú no imaginas como me animan
los juegos tuyos en lo jardines.

A la "mamacita" juegas contenta
y es el dinero papeles rotos,
con lo que compras unas camitas
y del mercado lo traes todo.

Dices llorando con insistencia
que la muñeca se ha enfermado,
no te impacientes casta inocencia
que con arrullos se habrá aliviado.

Gracias mi niña por la sonrisa
y porque en el parque hayas jugado,
también mi madre así jugaba
y hoy esos juegos se han realizado.



SORBO XVIII
Qué quiso decir la niña,
cuando le pregunté:
¿De quién son esos ojitos?
¡De el cielo que usted ve!

UNA REALIDAD

Esa paz que se encuentra en la humildad
para muchos es castigo y suerte mala,
no conocen la realidad de la existencia:
Que hoy es y mañana falta.

Porque hoy el rey en sus dominios triunfa
y se goza de mandar a toda alma,
mas mañana sus cenizas volarán
como simple esclavo de la nada.

El que poco vale como mucho se presenta
el que es sincero aconseja su conciencia,
pues no la deja penetrar cubierta
de falsedad e imaginación incierta.

AMOR AJENO

En el alba a través del follaje
un canturriar lastimero,
trae la umbría realidad
de nuestro taciturno amor.

Todo, todo suscita quejas
por el furtivo sentimiento
que nadie jamás aceptaría:
Y es que nuestro escondido romance
imanta la sombría verdad,
del lóbrego final que nos espera.

El tiempo austero que nos queda
frenético repite sin piedad:
¡Ella es ajena, otro su dueño!
huye ladino con tu maldad.

ASALTADO

Cruel sensación
dejó el ladrón:
Fuera que mis pertenencias,
quedaron en su poder,
sentía que algo más arrebataba.

Lo quise maldecir y no pude,
pretendí correr tras él
mas era inútil
cual pájaro
voló.
Gran deseo me impulsaba
alcanzarlo y preguntarle:
Por qué se vengó conmigo,
por qué tan cobarde...

Y cuando la calma volvió
una voz me respondió:
No te odia el robador,
lo que el siente es: Hambre.

LLORO LA AUSENCIA

Quiero llorar en mi triste penar
y las lágrimas brotar cual la lluvia en el mar,
dime luna que pasas en mis noches amargas
dónde se halla mi amada, que su ausencia me mata.

Cuanto amor le ofrecí y ternura sin fin
hasta mi alma gritaba: ¡Ya me tienes ahogada!
y no hacía caso mi corazón a los ecos
lo acallaba con rabia al tener tu mirada.

Hoy que muere mi dicha por la traición maldita
recuerdo tu risa como la burla en mi vida,
solitario y perdido hoy me muero en tu olvido
con el alma herida y el corazón vencido.

Mas, mira mujer lo que es padecer
de mis ojos brotan unas tibias gotas,
ya mi alma espira recordando la herida
y el corazón palpitante ya ansía callarse...