lunes, 5 de agosto de 2013

EL TURPIAL

Cantó el turpial su dolor
y sus sones melodiosos llevó,
a su amada que enojada pasó
todas las noches sin decir ¡Amor!

Serenatas de ruego y perdón
eran los cantos del buen trovador,
pero su prenda que el orgullo llevaba
mucho tiempo le negó su mirada.

Ahora cansado y abatido
es el trinar hacia Dios un rezo,
pidiendo en él con fatigado aliento
venga el olvido y otro amor sin ruegos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario