domingo, 19 de enero de 2014

CARTA I
Querido papá:
Siento nostalgia al revivir, a aquellos tiempos donde
me veo cubierto de tus abrazos y caricias,
esos momentos de risa y de contento,
montado en tu espalda con efusivos  gritos de:
¡Arre, arre caballito!; ni que decir, mis narrativas
que ufano te describían ante mis amiguitos, como
un héroe defensor de la justicia y castigador de
malos. ¡Si que eras mi escudo!, no necesité en las
noches tormentosas, esconderme de los fantasmas,
¡Tu me protegías! Añoro la fuerza y la seguridad que
me dabas, al verme crecer en las turbulencias mundanas,
tu consejo acertado y visión profunda, evitaron
que yo,  tu hijo, tomara un camino equivocado; aún
oigo tu cálida voz diciendo: No temas, estoy contigo.
Ahora que tengo mi propia familia y los desvelos
que me causan, reconozco tu cariño y protección, tanto
asi, que me reprocho sin cesar, no haberte manifestado
a viva voz: ¡Gracias papá, por todo lo vivido!; errado
supuse, que sabías de mi gratitud y no tenía que expresarlo:
 Por qué será, que callamos las cosas del alma.
Hoy trato de imitarte, queriendo compensar tu inolvidable 
amor y gran sacrificio, esto me da valor y te siento más
cerca, pues desde que Dios te llevó de nuestro lado, sólo
el recuerdo reconforta mi  corazón.
Añoro siempre, tu bendición y tu amor.
¡Gracias Padre!


Tu hijo: (Quienes vivan  este sentimiento)

No hay comentarios:

Publicar un comentario