En un mundo materializado como el nuestro,
hablar, profundizar, escribir de espiritualidad
es como gritar en el desierto.
Muchas voces, ruidos y borrascosos ideales,
arrastran tras de sí incontables cadenas y velos,
que aprisionan en la penumbra y enceguecen
para que la luz no brille.
Piensa, abre tu mente y busca el silencio
para habitar el templo de la verdad divina.
Cual necio que grita más fuerte,
para que el suave razonamiento no sea escuchado,
así es la porfía mundana que halaga con sus
venenosas fantasías.
No te confundas, busca la soledad y mira dentro
de ti, allí encontrarás tu verdadera felicidad.
SORBO XXIII
Anoche mientras dormía
soñé que te besaba,
no te imaginas amor
como quedó la almohada.
hablar, profundizar, escribir de espiritualidad
es como gritar en el desierto.
Muchas voces, ruidos y borrascosos ideales,
arrastran tras de sí incontables cadenas y velos,
que aprisionan en la penumbra y enceguecen
para que la luz no brille.
Piensa, abre tu mente y busca el silencio
para habitar el templo de la verdad divina.
Cual necio que grita más fuerte,
para que el suave razonamiento no sea escuchado,
así es la porfía mundana que halaga con sus
venenosas fantasías.
No te confundas, busca la soledad y mira dentro
de ti, allí encontrarás tu verdadera felicidad.
SORBO XXIII
Anoche mientras dormía
soñé que te besaba,
no te imaginas amor
como quedó la almohada.
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