El miedo a la vida y a
la muerte
Y no atreverse a lo
nuevo
Generó la rutina y el
cansancio.
El amor defraudado
Los afectos negados
Son culpables de esta
soledad.
Los que creyeron
Y esperaron recibir mis
alegrías
Huyeron ante el
abandono
De mí helado corazón.
Todo se derrumbó
Queda el remordimiento
De lo que pudo ser
Y por cobardía rechacé.
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