sábado, 1 de agosto de 2009

EL PRESO



Que cruel dolor
al no sentir lo que a mi vida
llenaba de esperanza.

¿Soy culpable de perderlos?
¿No aprecie su gran valor?
no lo se, pero fue mi lucha,
mi aventura por hacerlos felices.

Un día más voy sumando
a este suplicio,
y persiste una voz que me acongoja:
¿Se morirá el amor?
¿Me olvidarán?
¡Que tristeza si la ingratitud me toca!

Languidece mi alma,
envejece mi cuerpo,
se conmueve mi ser...
¡No soy yo!
¡OH Dios que tormento!

No hay comentarios:

Publicar un comentario