sábado, 16 de octubre de 2010

ORANDO

Cierro mis ojos
y centro mi mente en el Creador,
acallo el susurro de mis palabras
cuando siento que se aviva mi corazón.

Y es que Tú Padre amado, no necesitas,
para escucharnos de los idiomas,
pues Tú conoces nuestro pensar
y la sed ardiente que nos devora.

Buscamos con ritos y zalamerías
que Tú nos ames y nos protejas,
no comprendiendo que en verdad
somos Tus hijos con herencia eterna.

Con mi silencio Te voy buscando
y en solitario ante Ti me inclino,
pidiendo humilde y con amor
que me permitas volver Contigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario