Vienes otra vez a mí
después de tu abandono,
¿Que quieres encontrar aquí,
si al partir te llevaste todo?
Nada dejaste
sólo orfandad y vacío,
quedó en mi corazón.
Y hoy al verte acongojada
y arrepentida:
¡Mi herida lastimas!
¡El rencor animas!
y en mi alma siento intenso deseo,
de acabar tu vida.
¡Ilusa! vuélvete por el camino
que tú seguiste un día,
que si ayer ignoraste mis ruegos,
jurando que te quería,
¡Hoy tu presencia me apena,
guiñapo de la triste vía!
Estas crueles palabras
te dije y me alejé,
por este maldito orgullo
¡No sabes cuanto lloré!
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