miércoles, 18 de mayo de 2011

SIN PERDON

Que triste quedó mi madre
cuando le dije adiós,
y al verse abandonada
en un rincón sollozó.

La casa quedó desierta
el perro después murió,
la mirla que alimentaba
su canto jamás se oyó.

Las flores que yo regaba
el tiempo las marchitaron,
por no sentir mis caricias
al sol también rechazaron.

Los versos que yo entonaba
en esa calle de vida,
con mi ausencia se tornó
en silente mortecina.

Todos esos caros amores
deje por seguirte a vos,
y ahora que tú te has ido
¡No tienes perdón de Dios!

No hay comentarios:

Publicar un comentario