Deja esa tristeza corazón
y soporta el desdén que te legaron,
que por el insondable dolor que te aprisiona
musita el alma su lírica canción.
Escucha henchido el sutil arrullo
de las dúctiles frondas de los valles,
que es natura la madre furtiva
la que rauda ofrece el remedio en los males.
Y en esta imantación sin elegías
trasiegan libres las voces de añoranza,
que te preguntan con insistente ruego:
¿Quién la amará más, de lo que tú le amas?
Por eso corazón no más tristuras
e ignora la clámide Bruna que circunde,
que otro amor vendrá sin ruegos
Y ofrecerá de sus flores el perfume.
SORBO XXII
Cuando supe que te ibas
un pensamiento nació:
¡Por muy lejos que te vayas,
yo saldré en pos de vos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario