El hombre sin amor
se asemeja a las fieras:
mata, destruye y maldice
sin importar su violencia.
Vuélvete joven y mira
los anales de la historia:
La violencia nunca triunfó,
la concertación si dio la victoria.
Piensa, esfuérzate y dialoga
deja las armas asesinas,
mira que somos hermanos
y sin razón nos eliminas.
Guerrillero que sufres
frías noches en los montes,
sin esperanza ni fe
sin porvenir ni amores.
Como hieres tu alma
con la angustia de los secuestrados,
pues por más que lo quieras ocultar
estas consiente de tu cruel pecado.
¡No más! el cielo te pide
renuncia a esa locura,
que un poder por la sangre
no da alegría y si amargura.
¡Ven guerrillero! renueva tu vida
que nuestros brazos están abiertos,
queremos paz y que nos digas:
¡Me he equivocado y me arrepiento!
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