Te pienso y nombro con
devoción,
el mayor tiempo de mi vida;
de noche me abandono en tus manos
y entre evocación y rezo
anhelo ver tu sonrisa.
Quienes dicen saber,
pregonan que no es de ver
si no creer Tu presencia
que nos sostiene y dirige.
Pero no encuentro razón
que a mi alma contradiga,
que son monólogos desesperados,
voces al desierto y miradas perdidas,
sólo ilusiones...
Voy en busca de respuestas:
Por qué este mutismo ante mi voz
por qué no dejo de pensar en Ti
por qué te quiero tanto
por qué te ocultas de mí.
Y así es el discurrir
viviendo como un sueño,
que para ver la realidad
tengo que correr el velo;
una voz ¡Si claro!
no me inmuto ante ella,
es la que siempre escucho:
¡La fantástica conciencia!
el mayor tiempo de mi vida;
de noche me abandono en tus manos
y entre evocación y rezo
anhelo ver tu sonrisa.
Quienes dicen saber,
pregonan que no es de ver
si no creer Tu presencia
que nos sostiene y dirige.
Pero no encuentro razón
que a mi alma contradiga,
que son monólogos desesperados,
voces al desierto y miradas perdidas,
sólo ilusiones...
Voy en busca de respuestas:
Por qué este mutismo ante mi voz
por qué no dejo de pensar en Ti
por qué te quiero tanto
por qué te ocultas de mí.
Y así es el discurrir
viviendo como un sueño,
que para ver la realidad
tengo que correr el velo;
una voz ¡Si claro!
no me inmuto ante ella,
es la que siempre escucho:
¡La fantástica conciencia!
No hay comentarios:
Publicar un comentario